jueves, octubre 20, 2005

 

Talibanes católicos


El fundamentalismo no es privativo del Islam. La moral recalcitrante y formas encubiertas de represión y comportamiento sectario alcanzan también al catolicismo. Por muy a salvo que éste se creyese del oscurantismo, también tiene su “lado b”. Se llama Opus Dei.

El Opus Dei es un mundo aparte. La perfección a la que aspira a través del trabajo -su bandera de lucha-, por muy loable que parezca esconde tras de sí aspectos difíciles de imaginar en la actualidad y que trasladan al más bizarro de los escenarios medievales. ¿Sexo? No, gracias. Y, si así lo piensas, “date con el látigo, date con el látigo, látigo, látigo”. ¿Mujeres? ¡Peor!

Conocida era la misoginia de José María Escrivá de Balaguer, fundador de la “Obra”, así como el desprecio que sentía por las féminas, mismas que hoy, curiosamente, son su gran devota. Cuando se le preguntaba por la tarea de los hombres en la Tierra, muy seguro afirmaba que debían “alcanzar la perfección” ¿La mujer? Sólo debía “ser discreta”.

Esto, que parece sacado de un chiste machista, sólo viene a confirmar el oscuro planteamiento del Opus Dei frente al mundo, el que acarrea una grave castración en lo afectivo y lo moral. Pero no es sólo eso. Además posee varias características:

-Represor, pues constantemente reprime cualquier ideología más o menos vanguardista o cualquier corriente de pensamiento liberal que pudiera manifestar alguno de los suyos o cualquier ser humano.

-Censurador, pues no duda en censurar cualquier material filosófico o cotidiano, cualquier escrito, película, obra artística o afín que llegue a sus manos y que sea catalogada como “herética”.

-Pomposo; la forma desmesurada en la que gasta y se da lujos no tiene parangón en la religión católica.

-Sectario, pues dentro de sus altas cúpulas sociales y económicas forma castas inexpugnables en las cuales ningún “no elegido” puede ingresar. Estos elegidos se relacionan directamente con su dinero y posición social, creando así colegios y universidades exclusivas, carentes de pluralismo, elemento de la esencia universitaria (Universidad: “unidad en la diversidad”).

Nada más distante de lo que sus miembros defienden. Se me viene a la memoria un Cristo hippiento, de pelo largo, desgreñado, aguerrido, aperrado, vanguardista, acompañado de su séquito de pescadores pililos y pobretones, que desafió a las instituciones y castas fariseas de su época; que ama al prójimo por igual, sin distinción de clase, religión o pensamiento político. No el Jesús majestuoso de los óleos renacentistas y del medioevo, lleno de lujos y símbolos, en un Vaticano cubierto de oro, sino uno de verdad. Cercano, amoroso e igual a cualquiera de nosotros.

Volviendo al talibanismo, en el “Opus” se lleva a cabo una forzada separación entre hombres y mujeres al ingresar al colegio; todos, absolutamente todos los colegios de la “Obra”, más algunos pares, como los “Legionarios de Cristo”, separan a los sexos e impiden su relación cotidiana dentro de las aulas.

Es tan grotesco, que en un mismo colegio separan con una a reja los recintos de hombre y mujeres, prohibiendo categóricamente la entrada de cualquiera de ellos al otro lado. “Es para evitar distracciones innecesarias y que desconcentren el principal objetivo de estudiar”, explica una profesora del colegio Cumbres, en Santiago. Salvo excepciones, ningún profesor de sexo masculino puede hacer clases a mujeres, por miedo a contaminarlas con pensamientos “impuros”; lo mismo al revés.

En su persecución ideológica, el Opus Dei no duda en censurar y catalogar de “sectas” a grandes movimientos filosóficos contemporáneos. Es el caso de la masonería, la que persigue con especial énfasis, desarrollando, por ejemplo, folletos explicativos que difunde en sus establecimientos sobre el peligro masón.

Contradictorio, pues, según un estudio, el Opus Dei reúne exactamente los 16 requisitos básicos para ser catalogado como secta, y aquéllos que han huido de sus dominios lo confirman. Dentro de estos, los albergues y pensiones para numerarios y estudiantes universitarios de la “Obra” se potencian como los lugares donde se desarrolla gran parte de la oscura trama de adoctrinamiento y, en algunos casos, “lavado de cerebro”.

A grandes rasgos se puede decir que dichos lugares –en Santiago las residencias “Alborada” y “Araucaria”- son lujosas “cárceles”, en las cuales es obligatorio rezar y donde, por cierto, ni mujeres ni hombres pueden ingresar a los recintos opuestos. En ellos se prohíbe estar en las habitaciones, salvo para dormir. La televisión es censurada, tal como así se censuran hasta las pertenencias personales de los estudiantes:

“Llegué de un viaje a Cancún, a la Alborada. Me había comprado una polera con una caricatura erótica muy divertida y, como estaba sucia, la mandé a lavar. Pasaron semanas, y nunca me llegó de vuelta. Armé un escándalo. Al final, me llamó el director y me entregó la polera, diciéndome que lo que ahí salía era muy feo y que no quería verla más, ni menos que yo la ocupara adentro”.

Lo anterior corresponde al testimonio de un estudiante que vivió algunos meses en la pensión Opus Dei Alborada, por decisión de sus padres. Y sigue: “No podías hacer nada, todo te lo controlaban. Si llegabas tarde, te anotaban. Más de tres anotaciones y llamaban a tu apoderado. Los días sábado y domingo no podías dormir más allá de las 11. A esa hora tenías que estar vestido, abajo, y con tu pieza ordenada. Si no, te anotaban. Casi me volví loco. A tal punto que me mandé puros condoros para que me echaran, y les dije a mis viejos que si insistían en tenerme ahí no seguía estudiando”.

El universitario además agrega que se llega a extremos ridículos de censurar la revista “Ya”, de “El Mercurio”, por las mujeres que aparecen en ropa interior, y que pueden llegar a ensuciar con malos pensamientos la mente de los pupilos a ojos de los temidos numerarios, suerte de cancerberos celadores del lugar. Los numerarios recuerdan a los eunucos que custodiaban la Ciudad Prohibida, en la China Imperial. En cierta forma son como ellos: oscuros y totalmente castrados en lo moral, afectivo y sobre todo en lo sexual.

Tras el éxito de “El código Da Vinci”, la discusión respecto a las prácticas dentro del “Opus”, sus sistemas para reclutar gente y los castigos corporales que allí se infringen saltaron a la palestra. Poco a poco nos familiarizamos con las palabras “cilicio” (alambre de púas) y “disciplinas” (látigo), elementos de castigo que los numerarios ocupan para atormentar sus cuerpos y limpiar sus almas.

En el mundo han surgido organizaciones dispuestas a desenmascarar y luchar contra el Opus Dei, agrupaciones que ven en el legado de Escrivá de Balaguer un peligro. Muchas de ellas están compuestas por ex miembros de la “Obra” y que escaparon, aterrados, ante el control de voluntades y obediencia cada vez mayor que exigían sus superiores.

Sí. El extremismo católico existe. Polémico y cuestionado incluso dentro de la propia Iglesia, el Opus Dei amenaza con seguir expandiendo su señorío. No importa quién seas, no importa qué hagas. Si ves que alguien se te acerca y te habla de un tal San Escrivá, huye de inmediato. Si lo escuchas mucho tiempo no te darás ni cuenta cuando estés tú mismo “dándote con el látigo, látigo, látigo”.

Comments:
Sabiendo todo esto segurito que hasta yo puedo ser santa. Hago milagros en la U, milagros con la plata, milagros para mantenerme despierta el el día después de haber estudiado toda la noche. Milagros para hacer almuerzo porque no se cocinar. Milagros, milagros, milagros. Así que ya saben amigos, todos podemos ser santos porque si de algo estoy segura es que soy harto mejor persona que el Monseñor famoso ese, por lo menos creo en la igualdad, eso sí.
 
Para ser justos hay que decir que como en toda institución, formada por hombres, hay de todo. Yo he tenido la oportunidad de conocer a muchos Opus y creo que están bastante lejos de la imagen que uno, a simple vista, puede formarse de “ellos” al leer el artículo. Quizás muchos de ellos no se cuestionan algunas de las cosas que deberían hacer para ser buenos fieles o para alcanzar la santidad. Lo que sí creo que existe, y es criticable, es el aprovechamiento de la religión para otros fines y eso no está lejos de lo que uno puede ver al leer los documentos o el pensamiento de este señor fundador de la obra. Pero como en todo. La historia de la Iglesia Católica tiene y tendrá sus pasajes oscuros, conflictos de poder y dinero, conflictos éticos, entre muchas cosas. Criticables por cierto, puesto que uno debería pensar en la perfección cuando hablamos de instituciones creadas para regir o guiar el actuar moral y espiritual de las personas. Con ello a mi también se me viene a la mente un Cristo pordiosero, lejano de todo eso que dicen promover algunas de las ramas de la iglesia. No me gusta el Opus Dei, porque creo que no me representa, porque veo que detrás existen códigos que no están de acuerdo con lo que yo espero de la religión, de las enseñanzas contenidas en el Nuevo Testamento. Sin embargo, el que esté libre de pecado puede tirar la primera piedra. Ninguno de los católicos que yo conozco, y me incluyo, sigue al pie de la letra lo que se “debe” hacer. Sorprende leer lo de los “castigos corporales” para “limpiar las almas” que se supone practican algunos de los fieles a este movimiento, sin embargo, sabemos tan poco de estos temas que también puede sorprendernos el hecho de que muchos de los hombres y mujeres que admiramos en el terreno sacro, también han tenido estas conductas, como Santa Teresa de Los Andes. Incluso muchas de las personas que pagan “favores concedidos” descubren sus rodillas y las arrastran por caminos de piedras, lo que también es un castigo corpóreo. Yo creo que si Dios nos dio el cuerpo es para cuidarlo. Claro, soy como la mayoría, adecuo la religión a mi y no al revés…
Con respecto a los hogares Opus, no encuentro tan terrible lo de la ropa, lo de las anotaciones. Creo que es parte de la disciplina que cada lugar quiere imponer. Mi madre que fue a un colegio de monjas puede contar cosas peores… Mi hermano estuvo en el “Alborada. El caso es que a él no le gustó (yo no hubiese durado ni una semana). No le gustó la forma en que los trataban, ni la extraña ceremonia de “iniciación” a los nuevos. “Humillante”. Algunos estarán para eso, otros no. Es como el mechoneo en las universidades. Ojalá las personas aprendieran a buscar abrigo espiritual en la fe y en los textos en los que se ha sustentado durante siglos. Las instituciones caen, eso dicen…
 
Sencillamente hablas sin saber ; por ejemplo lo que dices del colegio cumbres; estan separados como si fueran 2 colegios independientes , pero estan al lado para aprovechar infraestructura como canchas de atletismo , gimnacios , y n ocomo una medida represiva.Si alguien pone a su hijo en el cumbres sabe q este no es mixto.
El otro punto en que discrepo , es en el que ud. dice "q esta prohibido q profesores hagan clases a mujeres" ,es verdad , pero no por "contaminarlos con pensamientos impuros" sino que para evitar casos de abuso sexual como se ha visto frecuentemente en otroas colegios.Y al reves no es igual; lo que usted dice es absolutamente mentira, ya que hay mas profesorAs que profesores en el colegio masculino.
Por favor no hable asuntos que no sabe
Atte. Ex-alumno Colegio Cumbres
 
A mi parecer la educación que imparten las instituciones ligadas al "Opus" es de muy buena calidad. Ya sabemos qué es lo que confirma la regla ¿no? Sr. "Ex-alumno Colegio Cumbres": aprenda a escribir.
Lo que no entiendo es lo de "evitar casos de abuso sexual" ¿Dónde queda la confianza? Con ese argumento creo que la Iglesia Católica debería imponer que la caonfesión de mujeres deba hacerce "siempre" acompañadas de un tercero o que lo hagan con monjas. Digo, "para evitar abusos sexuales" como ya se ha visto...
Creo que su "colegio" es muy bueno, pero también que para defenderlo debió buscar argumentos de peso. Su defensa es MUY mala. Inconsistente.
 
fe de erratas.. ya saben "ley de murphy" "predica, pero no practica" Lo digo por las faltas de ortografía... :( fierecilla
 
Una mañana, el cardenal Raúl Silva se levantó gritándoles a todos quienes componían su equipo, la consigna "voy a ser Santo". Todo el día repitió, majaderamente, la misma frase. Cuando, atónito por la actitud del Cardenal, un monaguillo le consultó el porqué de su seguridad ante tan magna designación, su respuesta fue clara "si canonizan al conchasumadre de balaguer, nos canonizan a todos". Buen blog, siga así.
 
Quien es Ud. "señor" Ebner,
para escribir sobre tan delicados temas.
En cuanto a la moral,
¿como estamos por casa,
cual es su fuente de inspiración espiritual o acaso es ateo?.

Por lo que observo,
su frustración y neurosis creciendo.
 
después de "?" no va punto.
 
¿`ò` ´ó´ ?

.
 
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